TEMA 25 – 2B – Arquitectura Del siglo XX

Arte Del siglo XX                Mijael Velez Galindo

El Racionalismo
El movimiento llamado racionalismo reunió a las personalidades más notables de la arquitectura de este siglo; lasobras y la teoría de este movimiento son profundamente individuales, pero tienen los denominadores comunes de la simplicidad de formas, del retorno a los volúmenes elementales (el cubo, el cilindro, el cono y la esfera) y de la lógica constructiva por encima de la evasión ornamental.
Los arquitectos más remarcables de este movimiento eran Le Corbusier, Mies van der Rohe y Walter Gropius, con su escuela Bauhaus.
La escuela de Bauhaus (1919-1933) desarrolló el funcionalismo vinculándolo al mismo tiempo a una estética. Las enseñanzas de la Bauhaus transcendieron los límites de Alemania y el marco cronológico de su duración; se puede decir que toda la arquitectura y el diseño del siglo XX son deudores de la “poética” de la Bauhaus. Walter Gropius fue su fundador y primer director, le sucedieron Hannes Meyer y Mies van der Rohe; fueron profesores, entre otros, Kandinsky, Klee y Laszlo Moholy-Nagy. El éxodo que provocó el ascenso del nazismo llevó a muchos de estos artistas a los Estados Unidos, donde siguieron desarrollando sus enseñanzas.
El funcionalismo está vinculado al progreso técnico; sus propuestas son irrealizables sin los aportes contemporáneos de la técnica (hormigón, acero, etc.).
El máximo exponente del funcionalismo es Le Corbusier, que reduce las formas arquitectónicas a las esenciales: cuadrado, cubo, círculo, cilindro. Sus casas están pensadas para vivir en ellas y dar una respuesta generalizable, es decir, racional, a los problemas prácticos que plantea la vida cotidiana.
La arquitectura orgánica
Este movimiento pretendía integrar la obra arquitectónica en su entorno, fuera o no natural. En esta línea trabajó Frank Lloyd Wright, aunque concede mayor importancia a la subjetividad de quienes habían de habitar sus casas, pues no se trata de dar a todo el mundo la misma respuesta.

Arquitectura de postguerra
Es remarcable el caso de Italia, con Pier Luigi Nervi, que sabía explotar todos los recursos de la nueva tecnología, así como de los nuevos materiales, y creó una obra monumental y llena de sensibilidad. En Milán hizo el Edificio Pirelli en colaboración con Gio Ponti.
Algunos países latinoamericanos, que entonces tenían unos niveles económicos altos, se lanzaron a la búsqueda de una arquitectura que reflejara la nueva situación. Así, Oscar Niemeyer y Lúcio Costa projectaron Brasilia, con una concepción de la arquitectura a medio camino entre el símbolo y la función.

Estilo tardomoderno
Realmente es la continuación del movimiento racionalista. Utiliza el mismo vocabulario formal, pero exagera y remarca los valore tecnológicos para proponer un sentido estético nuevo. En el fondo es un manierismo creativo del movimiento originario. Los arquitectos más notables són: Renzo Piano, Richard Roges, James Stirling y podríamos incluir al japonés Arata Isozaki.

Estilo postmoderno
Este estilo tiene un doble código. Por un lado, se mantiene vinculado al estil racionalista y acepta algunas posiciones del tardomoderno para comunicarse con una élite cultural; por otro lado, intenta comunicarse con el público en general y que éste lo acepte. La posición postmoderna es atractiva porque, intentando ser aceptada, llega a alcanzar unos resultados sorprendentes y espectaculares. Entre los arquitectos más representativos de este estilo están: Michael Graves, Robert Venturi y Ricardo Bofill.
Alvar Aalto -Sanatorio de Paimio

Museo Nacional De Antropología E Historia.
El pueblo mexicano levanta este monumento en honor de las admirables culturas que florecieron durante la era precolombina en regiones que son, ahora, territorio de la República. Frente a los testimonios de aquellas culturas el México de hoy rinde homenaje al México indígena en cuyo ejemplo reconoce características de su originalidad nacional.

Con estas palabras el presidente Adolfo López Mateos inauguró, el 17 de septiembre de 1964, el Museo Nacional de Antropología, con el objetivo fundamental de registrar, conservar, restaurar y exhibir las colecciones arqueológicas y etnográficas del país. Considerado como el museo más grande de América Latina y una de las obras más importantes de la museografía mundial, tiene sus antecedentes en el origen de la tradición museográfica mexicana, cuando en 1775 los documentos que formaban parte de la colección de Lorenzo Boturini fueron depositados, por orden del virrey Bucareli, en la Real y Pontificia Universidad de México, la cual, posteriormente, también albergó a la escultura de la Coatlicue, encontrada en 1790.

En 1825 se crea el Museo Nacional de esta institución, por decreto del presidente Guadalupe Victoria. Para 1865, el emperador Maximiliano ordena su traslado a un edificio de la calle de Moneda, inaugurado formalmente como museo un año después. Ahí se exhibían objetos de antropología, historia de México e historia natural. Al crecer dicho acervo, la colección de historia natural fue integrada al recién construido edificio del Chopo y, en agosto de 1910, el presidente Porfirio Díaz reinauguró el museo con las colecciones de antropología e historia.

En 1940 el acervo histórico fue trasladado al Castillo de Chapultepec, quedando en exhibición solamente lo relativo a la antropología y arqueología nacionales.

La construcción del edificio actual, ubicado en el Bosque de Chapultepec, dio inicio en febrero de 1963 y se prolongó por un periodo de 19 meses. El proyecto fue diseñado y dirigido por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, con la colaboración de sus colegas Rafael Mijares y Jorge Campuzano. Abarca casi 80 mil metros cuadrados de espacios cubiertos y al aire libre entre patios, jardines, áreas de servicios y 22 salas de exhibición.

En la planta baja se encuentran piezas arqueológicas del altiplano central y regiones del México antiguo; en la planta alta se localizan exposiciones etnográficas de los diversos grupos indígenas que habitan el país. Las salas están ubicadas alrededor de un patio central en el que hay un espejo de agua y una gran fuente de la que emerge una escultura de Tláloc, dios del agua.

El museo alberga pinturas y murales de artistas del siglo XX como Rufino Tamayo, Jorge González Camarena, Luis Covarrubias, Raúl Anguiano y Leonora Carrington, entre otros. Cuenta con áreas especializadas en arqueología, etnografía, museografía e investigación, así como con tres auditorios, biblioteca, laboratorios, bodegas, espacios para exposiciones temporales, tienda, restaurante, librería, videoteca, audioguías, cursos, talleres y programa de visitas guiadas y de eventos académicos y artísticos. En su patio central se realiza, año con año, la Feria del Libro de Antropología e Historia.

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